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Consultoría de transformación digital

Digitalización de empresas: de la necesidad al proyecto

Convertimos una necesidad o una idea en un proyecto definido: qué integrar, qué personalizar y qué desarrollar a medida, con el alcance y el coste de cada fase.

Digitalizar una empresa no es comprar programas

El objetivo es que la información pase de un área a otra sin volver a teclearla

Las tareas repetitivas deben ser automatizadas para que cada persona tenga los datos que necesita. A veces se consigue integrando los programas que ya se usan; otras, personalizando una plataforma o desarrollando una herramienta a medida.

Este servicio es el paso previo al desarrollo: convertir una necesidad, o una idea todavía por concretar, en un proyecto definido, con el alcance, la solución técnica y el coste claros antes de empezar.

No vendemos licencias de ofimática ni equipos, ni cobramos comisión de ningún fabricante: nuestro trabajo es integrar, personalizar y desarrollar.

Integrar, personalizar o desarrollar a medida

Cada necesidad se resuelve de una de estas maneras, o combinando varias.

Integrar los programas actuales

Cuando los programas funcionan, pero no se comunican: el ERP, el CRM, la tienda online o la contabilidad comparten los datos, y cada dato se introduce una sola vez. Es el trabajo de integración de sistemas.

Personalizar una plataforma

Cuando una plataforma cubre la mayor parte de la necesidad y el resto se adapta: un CRM, un PIM con Pimcore, paneles de business intelligence o una tienda online con WooCommerce o PrestaShop.

Desarrollar a medida

Cuando ninguna plataforma encaja con la forma de trabajar, o cuando la herramienta es el núcleo del negocio: aplicaciones web y apps desarrolladas para la empresa e integradas con el resto de programas.

Automatizar y aplicar inteligencia artificial

Las tareas repetitivas entre programas se automatizan, con desarrollo propio o con herramientas como n8n. Donde hay que leer, clasificar o decidir, se añade inteligencia artificial.

Entre las opciones se elige con criterios escritos antes de hablar de precios: compatibilidad con los programas actuales, coste de mantenimiento a tres años y qué ocurre con los datos si un día se cambia de solución. Mejorar la configuración de los programas actuales es siempre una de las opciones.

Qué se analiza para definir el proyecto

Sesiones de trabajo con los equipos de la empresa, no un cuestionario por correo.

La necesidad o la idea de partida

Qué se quiere conseguir, quién lo va a usar y cómo se sabrá si funciona. Una idea sin estas tres respuestas todavía no es un proyecto.

Programas y procesos actuales

Qué programas usa cada área, cómo se trabaja con ellos y qué permite cada uno. También las hojas de cálculo que sostienen procesos críticos sin figurar en ningún inventario.

Tareas manuales

Los pasos en los que los datos se copian de un programa a otro, se revisan, se reescriben o se imprimen para volver a teclearlos. Es el tiempo que más fácilmente se puede recuperar.

Dónde se pierde la información

Los traspasos entre áreas y entre programas: de comercial a producción, o del taller a administración. Es donde un dato se vuelve a teclear, se duplica o se pierde.

Calidad de los datos

Si la información está lo bastante ordenada para desarrollar sobre ella. Si no lo está, el primer paso es el gobierno del dato.

Personas y adopción de las herramientas

Quién usa cada herramienta, quién se resiste a usarla y por qué. Una resistencia no suele ser arbitraria: a menudo señala algo que la herramienta hace peor que el método anterior.

Cada área de la empresa está en un punto distinto de digitalización

Administración, normalmente la más digitalizada

Contabilidad, facturación y nóminas funcionan desde hace décadas con software especializado. El margen de mejora está en conectar esos programas, no en sustituirlos.

Operaciones, normalmente la menos digitalizada

Producción, taller, almacén o atención directa son las áreas donde más procesos siguen en papel o en hojas de cálculo, y donde más tiempo se puede recuperar.

El área puente, el mejor punto de partida

La que recibe información de todas las demás y tiene que recomponerla manualmente. Si existe, es el mejor punto de partida: mejorarla tiene efecto en toda la cadena.

Un plan por fases, área por área

Exigir el mismo nivel a todas las áreas a la vez desborda a unas y se queda corto en otras. El plan va por fases y cada área entra en la que le corresponde.

Qué se entrega al definir un proyecto de digitalización

Definición funcional

Qué hace la solución, quién la usa y con qué flujos de trabajo. Cuando ayuda a decidir, con una maqueta de las pantallas principales.

Mapa de integraciones

Qué programas se conectan, qué datos pasan de uno a otro y en qué sentido.

Solución y coste de cada parte

Qué se integra, qué se personaliza y qué se desarrolla a medida, con el coste de desarrollo y de mantenimiento de cada parte.

Plan por fases

Qué entra en la primera fase y qué queda para las siguientes. Si el proyecto es grande, se plantea como un desarrollo por fases, con el precio de cada fase cerrado.

Acciones descartadas o aplazadas

Qué ideas conviene descartar, cuáles aplazar y qué áreas es mejor no modificar este año. Si el análisis apunta a un proyecto de inteligencia artificial, también se indica.

De la primera conversación al proyecto definido, en cuatro pasos

Una primera conversación

Qué se necesita resolver o qué idea hay detrás, y qué se ha intentado ya. En esta conversación se ve si hace falta un análisis completo o si el proyecto ya está lo bastante claro para presupuestarlo.

Sesiones con cada área

Con las personas que hacen el trabajo. Así se ve lo que ocurre realmente, que no siempre coincide con el procedimiento escrito.

Definición del proyecto

La solución para cada necesidad, el mapa de integraciones y el plan por fases con su coste. Se presenta y se discute con la empresa: un plan que no se ha discutido difícilmente se ejecuta.

Desarrollo, opcional

El proyecto se puede desarrollar con nosotros, con el equipo interno o con otro proveedor. Un plan que solo sirve si lo desarrollamos nosotros está mal planteado.

Preguntas frecuentes sobre digitalización de empresas

¿La digitalización es para empresas grandes o pequeñas?

Para las dos, y también para startups, pero el trabajo no es el mismo. En una empresa grande, con departamento de IT propio, sirve sobre todo para poner de acuerdo a áreas que no se coordinan y para analizar con una mirada externa procesos que llevan años sin cambiar. En una de veinte o cien personas, estas decisiones recaen en alguien que ya tiene muchas otras responsabilidades, y por eso se aplazan. En una startup el trabajo es más corto: hay menos programas, y la pregunta es qué implantar ahora para no tener que rehacerlo al crecer.

¿Cuánto se tarda en definir un proyecto de digitalización?

Para una empresa mediana, entre dos y cuatro semanas desde la primera sesión hasta la presentación. Depende sobre todo del número de áreas y de la disponibilidad de las personas implicadas.

¿Cuánto cuesta definir un proyecto de digitalización?

Se presupuesta antes de empezar, y el precio depende sobre todo del número de áreas y de las sesiones necesarias con cada una. La primera conversación permite estimar el alcance y, a veces, también ver que no hace falta un análisis completo.

¿Vendéis licencias de software o equipos?

No. No revendemos licencias ni equipos, ni cobramos comisión de ningún fabricante: nuestro trabajo es integrar, personalizar y desarrollar. Cuando lo que conviene es un producto de otro fabricante, el plan lo dice con su nombre y con su coste a tres años, igual que cualquier otra opción.

¿Y si ya tengo clara la idea?

Entonces el trabajo es más corto: se definen los requisitos, el alcance y el coste, y se pasa al desarrollo. El análisis completo es para cuando hay varias necesidades a la vez y no está claro el orden.

¿El proyecto definido sirve para pedir una subvención?

La definición del proyecto y el plan por fases son la base de cualquier solicitud, y se entregan en un formato que se puede aprovechar. Las ayudas disponibles dependen de cada convocatoria y se revisan por separado.
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¿Qué necesidad o qué idea quieres convertir en proyecto?

Una primera conversación, gratuita, basta para saber si hace falta un análisis completo o si el proyecto ya se puede definir y presupuestar.