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Fondo abstracto

Aplicar inteligencia artificial sin sentido es un riesgo: conviene planificarlo

Consultoría en IA: diagnóstico y hoja de ruta

Analizamos tus procesos y tu infraestructura, y entregamos una hoja de ruta priorizada: qué conviene automatizar, en qué orden y qué resultado esperar.

Es necesario empezar por una hoja de ruta

Primero se analiza cómo se trabaja realmente, en qué se invierte el tiempo y qué procesos conviene mejorar. Con ese análisis se elabora una hoja de ruta, ordenada por lo que aporta cada acción y por lo que cuesta ponerla en marcha.

Errores habituales al implantar IA en una empresa

Sin un plan previo, la implantación de la IA suele acabar de una de estas tres maneras.

Herramientas aisladas que no se usan

Se prueban unos días, se contratan como SaaS y, al poco tiempo, se detecta que no se están utilizando, porque se contrataron sin una estrategia clara de implantación.

Un proyecto abordado con recursos internos que no termina de cerrarse

Meses de trabajo de prueba y error, sin ningún resultado en funcionamiento y, cuando llega, los requisitos ya han cambiado.

Expectativas muy grandes, sin un plan claro

En lugar de plantear el proyecto por fases, se intenta abordar entero, sin un MVP que respalde su uso en la empresa y que sea fácil de modificar.

Plan de trabajo de la consultoría en IA

Un ciclo de cuatro pasos: requisitos, impacto, implantación y medición

No es un informe que se entrega y se archiva: es un ciclo que se repite, y cada iteración parte de lo que ha funcionado en la anterior.

Requisitos: qué hace cada área y con qué

Entrevistas con cada área y revisión de sus programas, para identificar el trabajo manual que no aporta valor.

Impacto: qué se puede resolver y cuánto aporta

Cada propuesta, con lo que cuesta en dinero y en tiempo frente a lo que ahorra. Lo que la tecnología actual no resuelve bien se indica y se aplaza.

Implantación de las acciones acordadas

Agentes de IA, automatizaciones o desarrollo a medida, con el alcance cerrado de antemano, su documentación para el Reglamento europeo de IA y formación a cada persona en la herramienta que va a usar, no un curso genérico.

Medición: se mide, se ajusta y se vuelve a priorizar

Con los indicadores de antes y de después. Lo que ha funcionado orienta la siguiente iteración, y la hoja de ruta se revisa con lo aprendido.

Para preparar una hoja de ruta es necesario conocer los detalles de la empresa

La consultoría inicial en IA: infraestructura y personas

Estudio de infraestructura

Qué datos tiene la empresa, dónde están y en qué estado; qué programas se usan, cómo se conectan entre ellos y qué permite cada uno.

Entrevistas con las áreas

Sesiones con las distintas áreas de la empresa para conocer las necesidades reales, las resistencias y las oportunidades de automatización que el software actual no cubre: las tareas en hojas de cálculo paralelas, los correos que se reenvían manualmente o las mejoras que nadie ha pedido porque se daban por imposibles.

Coordinación con el equipo de IT de la empresa

Si la empresa tiene un proveedor de infraestructura o de IT, participa en el trabajo. Nuestro papel no es sustituirlo: lo que desarrollemos tiene que ser compatible con la infraestructura actual y con quien la mantiene.

Qué se entrega en la consultoría inicial en IA

Tres documentos para decidir con datos.

Informe de diagnóstico

El mapa de las ineficiencias que encontramos, las áreas de mejora y propuestas concretas de implantación y desarrollo. Con procesos y programas concretos.

Hoja de ruta priorizada

Las acciones ordenadas y consensuadas con la empresa, con una valoración orientativa de lo que cuesta cada una a nivel económico y de tiempo.

La primera acción, detallada

Lo que se decida hacer primero se detalla aparte: alcance, coste concreto y calendario de ejecución, para poder decidir con toda la información.

Clasificamos los bloques por fases y según complejidad

La consultoría propone acciones de distinto alcance. Clasificarlas ayuda a distribuirlas en el tiempo y a no empezar por la más grande: lo habitual es ejecutar una o dos pequeñas, comprobar que el resultado es el esperado y avanzar al nivel siguiente.

Complejidad reducida

Automatizaciones de tareas administrativas o agentes de IA de consulta básica. Las más sencillas se ponen en marcha en una semana cada una y son un buen primer paso.

Complejidad media

Agentes de IA conectados a las bases de datos internas, o automatizaciones y herramientas pequeñas hechas a medida.

Complejidad alta

Desarrollos a medida de más envergadura, integración entre varios sistemas y agentes de IA que toman decisiones dentro de un proceso.

Implantar la IA con un plan a corto, medio y largo plazo

Proponemos un sistema iterativo, que se repite cada cierto tiempo, para incorporar la IA a la empresa de forma controlada y con resultados medibles.

Acciones repartidas en el tiempo

La hoja de ruta sitúa a corto plazo las acciones de complejidad reducida y deja para el medio y el largo plazo las de más alcance, cuando las primeras ya funcionan.

Consultoría e implantación, intercaladas

Las sesiones de consultoría se alternan con la implantación de las acciones acordadas: se implanta una acción, se revisa su resultado en la sesión siguiente y se decide el próximo paso.

Resultados desde la primera acción

La empresa ve resultados sin esperar al final de un proyecto largo, y cada equipo incorpora la IA a su trabajo de forma progresiva.

Un plan que se ajusta con lo aprendido

Con los indicadores de cada acción se revisa el plan: se mantiene lo que da resultado y se replantea o se descarta lo que no.

Medir el proceso antes de automatizarlo

Nos ayudan herramientas de business intelligence y la experiencia de haber implantado soluciones en empresas de distintos sectores.

Sin medición no se puede evaluar el resultado

Antes de automatizar un proceso conviene tener una herramienta que mida cómo funciona hoy: cuánto tarda, cuántas veces se repite, cuántos errores da. Sin esa medición, después no se puede saber qué ha mejorado realmente ni cuánto.

Indicadores que hay que crear

Muchas veces esos indicadores no existen, y crearlos es una de las primeras acciones que proponemos. Si los datos ya están unificados, el panel es un trabajo pequeño.

Preguntas frecuentes sobre la consultoría en IA

¿La consultoría obliga a contratar el desarrollo después?

No. La consultoría inicial entrega un informe de diagnóstico y una hoja de ruta priorizada, que son de la empresa: la hoja de ruta se puede ejecutar con nosotros, con el equipo interno o con otro proveedor.

¿Cuánto dura la consultoría inicial?

Depende del resultado que se busque y del tamaño de la organización. Para revisar un área o un departamento concreto, un mes, con 4 sesiones. Para planificar la implantación de la IA en toda la empresa, unos tres meses, con entre 10 y 12 sesiones.

¿Puedo empezar con 4 sesiones y ampliarlas después si hacen falta más?

Sí. No trabajamos con paquetes cerrados: lo importante es que, al terminar la consultoría, todo quede acotado y documentado. Si vemos que las sesiones acordadas no bastan para cubrir lo que necesita la empresa, proponemos ampliarlas, sin obligación de aceptarlo.

¿De quién es lo que se desarrolla?

La propiedad intelectual de los desarrollos hechos 100 % a medida es de la empresa que los encarga. Si se integra alguna herramienta propia de Gilsys, esa sigue siendo nuestra, y se dice desde el principio.

¿Cómo se cumple el Reglamento europeo de IA?

Cada desarrollo con IA se documenta según lo que le pide el Reglamento, que depende del tipo de sistema: por ejemplo, un asistente que habla con personas tiene que decir que es una IA. Forma parte de cada ciclo, no es un servicio aparte.

¿Hace falta ser una empresa grande para una consultoría en IA?

No. El tamaño cambia el alcance de cada ciclo, no el método. La consultoría inicial puede limitarse a un solo departamento, y se empieza por una acción de complejidad reducida.

¿La consultoría en IA es presencial?

El trabajo es en remoto. En Cataluña, las sesiones de la consultoría inicial se pueden hacer presenciales cuando conviene, sobre todo las entrevistas con las áreas y la visita a planta si la hay.
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¿En qué procesos de tu empresa aporta la IA?

Cuéntanos a qué se dedica tu empresa y qué procesos convendría mejorar. En una primera conversación, gratuita, podremos determinar el tipo de consultoría más adecuado.